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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Nadie...

Cada mañana veo a una pareja de novios, él se muestra tierno y cariñoso y ella, se deja querer. Cada mañana él espera por ella en la estación de autobuses y la acompaña en su camino. Cada mañana es la misma rutina, él la espera y va a su encuentro y ella lo recibe igual que siempre... Rutina...

Pienso que no debiera ser así, o quiza sean celos porque no me sucede a mi. Pero, siendo sincero, la rutina daña las relaciones y cada cual necesita su espacio y tiempo y es eso lo que nadie quiere comprender. El amor es para valientes y maduros en su ser, no es un juego de niños...

En una ocasión como cada día, ese chico esperaba a su chica con una rosa en sus manos, estaban de aniversario tal vez, lo curioso es que, al tercer día ya no veo la misma rutina, ya no veo esa emoción, ¿Qué sucedió? me pregunto yo. A juzgar por los hechos que pude ver, ella siempre le avisaba en un texto cuando su autobus estaba por llegar, de esa forma, él ya sabría en qué momento ir por ella. En esa ocasión ya no fue así, ya no supo él cuando ir por ella, y al verla, su reacción no fue igual fue poca, como una luz a poco brillar...

La rutina daña relaciones...

A mi me ha tocado perder y dejar ir ese viaje que muchos anhelan pues, no podía ir por ella. La distancia, física y geografica hicieron conspiración contra mi. Ella queria a lo mejor un beso en la mejilla, o sólo que fuera de su mano, ella queria quiza a alguien que la fuera esperar a la puerta de su casa y darle los buenos día. O quiza sólo buscaba un poco de atención. Pero yo no estaba allí.

Ahora ella camina de la mano de otro, alguien que tal vez le bese sus mejillas o los labios ¡Será! Pero de algo estoy seguro: Nadie le podrá besar el alma como lo hiciera yo. Nadie podrá tocar sus sueños como lo hice yo.  Nadie podrá defenderla con su vida, como lo esperaba hacer yo. Nadie, nadie podrá amarla, como la pude amar yo.

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