...¡Llegó el día! ¡Iré a conocerte! ¡Qué nervios! Jamás sentí tanto miedo [...]
Nunca antes me había sucedido algo similar. Yo creía que el amor se trataba sólo de atención y palabras dulces. ¡No!
Mi corazón quedó marcado de por vida. Mis ojos sollozaron de dolor por una traición. Lo que imaginaba era el amor me jugo una mala pasada. Así segui en mi caminar descubriendo y tratando de encontrar aquel amor del que muchos hablaban. ¡Nunca lo logre!
Vino alguien y pensé: "Ella es..." quiza, tal vez... ¡Qué locura creer! Otra traición. Y es que el silencio no mata pero vaya que endurece el alma. No dijo nada, se marcho y con ella mi esperanza de volver a creer.
Tú tienes miedo a la soledad -me dijo alguien- ¡No! Mi defecto es ser un romántico de los que ya no hay. Esos que prefieren una mirada sincera a, una noche de placer. Esos que con la sonrisa de su amor, les basta para continuar. De los que aún te abren la puerta o te llaman y enmudecen, tan sólo por escuchar tu voz. Ese soy yo. No es miedo a estar solo, es el sueño de viajar con alguien que me quiera acompañar y también a soñar. Una amiga, una compañera, una guerrera, como yo.
Pero escuche tu voz y nunca sentí tanta emoción al oirte decir mi nombre. En ese momento me perdí y ojala y en tu mirar, pero no fue así. Cuando te vi, comprendí que: Mi vida ya no sería la misma como antes de ti, que, luchar por ti sería un arte y no cualquiera es un artista, que contigo llegaría hasta el final de una gran historia, pero ¡Qué historia! No deseo que termine.
Encontré en tus ojos esa luz que yo buscaba. Tus palabras no sólo fueron dulces, sino aquellas llenas de vida. Esas palabras que envuelven y te cautivan, y eso fue lo sucedió. Atrapaste mi corazón y te adueñaste de mi ser. Tanto que, te veo cada mañana al caminar por las calles de la ciudad y sigues latente como aquel primer día.
¿Seras tú? Me lo he preguntado. ¡Cuánto lo ansio! Y no es que me de por vencido, pero siento que nuestra función terminó. Tú, la protagonista de mi novela, yo, el principal actor. Como quisiera ser el guionista y saber cómo ha de terminar, más, hasta aquí te disfrute y hoy queda agradecer.
No! No es una despedida. Es el desahogo de un alma, que amó y teme a cerrar sus puertas. Es, el desahogo de un corazón, sigue vigente, esperando por ti, como el alma a la salvación.
... ¡Llegó el día! ¡Iré a conocerte! ¡Qué nervios! Jamás sentí tanto miedo [...]
¡Como quisiera! Vivir ese día, cada día. Como si fuera la primera vez.
Con dedicatoria a mi amada amiga, Madeline.
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