Josué 1:5
"Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé".
La noche anterior leía una noticia sobre una periodista muy querida de nacionalidad Hondureña. La cual ha logrado ser reconocida por sus esfuerzos profesionales y carisma. Un día, hace no mucho después de dos años de laborar en una de las televisoras latinas de Estados Unidos en la que entregó más de si misma, recibió la noticia de que su contrato no sería renovado, ella tendría que irse... Tras haber logrado su carrera durante 37 años ella manifestó "Podrán quitarme un empleo pero no mi carrera, esa la he construido en los últimos 37 años". (Parafraseado)*
Esto me hizo recordar que a veces parecerá que hemos perdido cuando en realidad hemos ganado.
Este año 2016 inició para mi como el año que se enmarcaba ser el de la gloria. Terminar lo que había iniciado, lograr un escalón más en la carrera de mi vida pero, no fue así. Me encontré con personas a mi paso con apariencia de "ovejas" y resultaron ser "lobos". De esas que te hablan bonito de frente e incluso te alaban pero detrás te empujan al precipicio, gente que solamente te usa para su beneficio.
Pues personas así. Y por situaciones diversas en "comunión" con ese tipo de personas tuve que abandonar lo que era el cumplimiento de un logro más en mi vida. Perder otro año... Ese es el panorama. Pero siendo sincero, no he sido quien ha perdido. De hecho he ganado; gane experiencia, y también la habilidad para detectar quien está dispuesto/a a unirse a mi lucha, a pelear la misma batalla. Pero ¿Ellos? Perdieron realmente, perdieron a alguien que hizo lo que jamás pensó por tal de ayudar, perdieron a alguien que puso la cara de frente por hacerles un favor el cual pagaron mal.
Pero ¿Qué es eso? Sino el resultado de sus actos. Bien dicen "aves del mismo plumaje, vuelan juntas" Se quedaron con lo que merecen y yo pues me proyecto hacia adelante, a lo que viene. Tal vez en el mismo "proceso" perdí amigos, pero hoy brilla más fuerte el sol y también comprendí que el que perdió, no fui yo. Porque soy hijo de Dios, de un pueblo especial y es orgullo santo para mi el decir que "Soy Adventista Del Séptimo Día" y por esa razón aunque vengan vientos azotar fuerte a mi vida me deleito leyendo las palabras del Alto y Grandioso Dios: "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé".
Por ello si caiste, te levantas; si fracasaste, aprendiste; y si crees haber perdido recuerda que en Dios has ganado.Y míralo en Lot cuando escogió la "mejor tierra" al separarse de Abraham. Piénsalo y aplícalo en tu vida porque tenemos un Dios que jamás nos dejará perder.
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