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miércoles, 10 de agosto de 2016

UN RELATO SOBRE LA INCERTIDUMBRE DE UN JOVEN

UN RELATO SOBRE LA INCERTIDUMBRE DE UN JOVEN:

Déjeme contarle de un joven consagrado, cuya experiencia se está repitiendo en las vidas de muchos jóvenes. Como sus compañeros de clase, este joven memorizó los diez mandamientos en la escuela dominical. Un día miró al calendario, y vio que el séptimo día era Sábado, ¡y el primer día de la semana es domingo! Entonces recordó que el cuarto mandamiento dice: “El séptimo día es el Sábado del Señor tu Dios” (Éxodo 20:10). Así que, si el Sábado es el séptimo día de la semana es obvio que se trata del día de reposo del cuarto mandamiento, razonó el muchacho. Le preguntó a su madre sobre el tema. No le pudo responder. Simplemente no lo había pensado nunca. Después le preguntó a su profesor de escuela dominical, quien dijo, “oh, el día de reposo fue cambiado al primer día de la semana”. Le pareció extraño que el profesor hubiese hecho memorizar a sus alumnos el mandamiento del séptimo día, si eso era cierto. Así que el joven quiso saber dónde encontrar mandamiento bíblico para tal cambio. El profesor estaba seguro de que estaba en la Biblia, pero dijo que lo tenía que buscar.
Algunas semanas más tarde su profesor todavía no había sido capaz de encontrar dicho texto, así que el joven visitó al diácono. El diácono le dijo: “Oh, el calendario ha sido cambiado. Hace mucho tiempo que se perdió la cuenta del tiempo, así que no podemos decir cuál es el séptimo día. El séptimo día es reposo, eso es cierto, pero no sabemos exactamente cuál es el séptimo día”. Esto era muy confuso.
En la desesperación, el joven fue a visitar al pastor. Aquí seguramente él podría conseguir la respuesta, pensó el joven. Y el pastor muy amablemente dijo: “No te preocupes hijo, porque un día es tan bueno como otro. Todos los días son santos”.
“¿Ha sido cambiado el Sábado, en el calendario? Preguntó el muchacho queriendo llegar más lejos.
“Oh, no”, replicó el pastor. “Los ajustes hechos al calendario no tienen nada que ver con el ciclo semanal. Sólo son personas mal informadas las que dicen eso. El Sábado es el séptimo día y el domingo es el primer día de la semana. No hay duda de eso”.
El joven se fue. Su madre no le pudo ayudar, ni el profesor, ni el diácono, ni el pastor tampoco pudieron. Si no que todos le dieron explicaciones contradictorias. Entonces decidió buscar la respuesta por sí mismo. Después de todo, si el cuarto mandamiento ha sido cambiado, entonces tiene que haber una constancia de tal cambio que sea tan clara como el mandamiento original, razonó el muchacho. Así que buscó a Dios para pedirle que le guiara y con una concordancia leyó todo lo que la Biblia tenía que decir sobre el Sábado, sobre el domingo o sobre cualquier cambio permitido. Pronto llegó a su propia conclusión. Llegó a ser un predicador que anunciaba “los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús” (Apocalipsis 12:17). Él vivió para ver que este mensaje que él había aceptado del testimonio de las Escrituras, llegó a ser propagado en 800 lenguajes y dialectos del mundo.

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